Psicología Deportiva

La psicología deportiva es un entrenamiento mental orientado al rendimiento, la constancia y la gestión de la presión en competición. Trabajo con deportistas que quieren rendir mejor, competir con mayor estabilidad y eliminar bloqueos mentales que afectan a su desempeño.

Como psicólogo deportivo en Tenerife, acompaño a deportistas amateurs y semiprofesionales que buscan mejorar su rendimiento mental tanto en entrenamientos como en competición, ya sea de forma presencial u online.

El objetivo no es solo gestionar emociones, sino pensar, decidir y ejecutar mejor bajo exigencia, incluso en situaciones de estrés, error o alta presión competitiva.

Bloqueos mentales y errores repetidos en competición

Intervenimos sobre los patrones de pensamiento que provocan fallos recurrentes, miedo al error, desconexión o pérdida de confianza, sustituyéndolos por rutinas mentales más eficaces y funcionales.

Foco, confianza y rendimiento deportivo estable

Trabajamos la concentración, la toma de decisiones y la autoconfianza desde una base sólida, para que tu rendimiento no dependa del estado de ánimo, sino de una mentalidad competitiva entrenada.

Gestión de la ansiedad y la presión competitiva

Aprendes a identificar los factores psicológicos que activan la ansiedad antes y durante la competición, y a regularlos para que la activación mental juegue a tu favor y no limite tu rendimiento deportivo.

Ansiedad

La ansiedad es una respuesta normal del cuerpo ante el estrés, la incertidumbre o una amenaza percibida. El problema aparece cuando se vuelve frecuente, intensa o difícil de controlar, y empieza a afectar a tu día a día.

Puede manifestarse con síntomas físicos y mentales como: inquietud, nerviosismo, sensación de peligro, pensamientos repetitivos, dificultad para concentrarte, opresión en el pecho, falta de aire, sudoración, tensión muscular, molestias digestivas o palpitaciones.

Cuando la ansiedad se mantiene en el tiempo, suele activarse en bucle: preocupación → tensión → más preocupación. En terapia trabajamos para identificar qué la dispara, qué la mantiene y qué cambios concretos necesitas para recuperar estabilidad, calma y control.

¿Cuándo debería pedir ayuda?

Pide ayuda si te pasa una o varias de estas cosas:

  • La ansiedad interfiere con tu trabajo, estudios, sueño o relaciones.

  • Tienes episodios recurrentes o ataques de pánico (o miedo a que vuelvan).

  • Evitas situaciones por miedo (conducir, salir, socializar, exponerte, etc.).

  • Sientes que estás “en alerta” casi todo el día o que no puedes desconectar.

  • Te cuesta hablar de lo que te pasa y lo estás llevando solo/a.

  • Quieres entender el origen y aprender herramientas prácticas para gestionarla.

La ansiedad se trata mejor cuando se aborda pronto: no por drama, sino por eficiencia.

Consultas frecuentes

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Cuéntame qué te ocurre y te diré si puedo ayudarte, qué enfoque usaríamos y cuál sería el siguiente paso.